Bebidas

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jueves, 15 de septiembre de 2016

Gazpacho de durazno y tumbo

PREPARACIÓN

Hacer hervir los duraznos con azúcar, agua y las especias (canela, anís, cadamomo) cantidad a gusto. Se deja enfriar y se licúa con el jugo de tumbo, azúcar a gusto y menta. Se lleva a la congeladora y luego se licúa. Servir en porciones individuales y se adorna con rebanadas pequeñas de queque de almendra.

INGREDIENTES:

• 5 duraznos

• 4 tumbos

• Azúcar a gusto

• Menta a gusto

• Canela

• Anís

• Cardamomo

Propuesta: Restaurant Week

2016

Le Dîner, calle 14 de Calacoto

No. 8321, casi Costanera.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Delicioso Guindol



Esta es una de las bebidas más típicas del valle, tiene un fuerte contenido alcohólico, pero su dulzura contrasta y se hace muy agradable para tomar en medidas pequeñas.

El Guindol que es una bebida típica de la zona de Colomi, extraída de la fermentación de la guinda que se incluye entre los productos agrícolas que se producen en dicha región cochabambina, además de la papa, haba, oca y papaliza. Desde hace 18 años los pobladores promocionan la bebida. En Cercado se puede encontrar botellas de Guindol en el mercado “la Pampa” o en el de la 25 de Mayo.


viernes, 9 de septiembre de 2016

Daiquiri de frutilla



El daiquiri de frutilla es un delicioso trago, simple, dulce y colorido. No se le puede pedir nada más. Ideal para la primavera cuando las frutillas están en su esplendor.

El daiquiri es un trago muy popular y se puede preparar con diferentes frutas, como la piña, o el durazno. Ahora veremos cómo prepara uno de frutilla.

Ingredientes

• ½ taza de frutillas frescas
• 2 onzas de ron
• 1 onza de jugo de limón
• 1 cucharadita de azúcar
• 1 onza de licor de frutilla

Preparación

Colocar todos los ingredientes en una licuadora, licuar y servir en una copa helada. Decorar con una fresa y servir con un sorbito.


lunes, 5 de septiembre de 2016

puestos de negocio portátiles; entre ellos las jugueras de quinua y manzana, quienes utilizan sus encantos para conquistar a sus clientes

Mario le da un beso muy cerca de los labios antes de despedirse. La joven, que de ahora en adelante llamaremos Elena, susurra mirando al suelo: "¿Mañana vas a venir no ve?". Él, sin responderle, se aleja lentamente.

Ocurrió al final de la noche, antes de que ella, que trabaja como juguera, deba guardar su carrito.

Elena tiene los ojos grandes y la piel canela. Mide 1.60 de estatura. Viste una chompa de lana, una pollera azul y un mandil, -todo muy “limpiecito”-.

Ella nació en Challapata (Potosí), tiene 18 años, pero llegó a Cochabamba el 2013, porque le dijeron que tendría mejores oportunidades e ingresos económicos, se vino a probar suerte.

Su primer trabajo fue en la plaza de comidas "Las Palmeras", frente a la estación de tren ubicada en la calle Tarata, zona La Cancha; pero, luego su amiga la convenció a ingresar al negocio de venta de jugos y le pasó el puesto.

Se despierta todos los días a las 4:00 de la madrugada, porque debe ir a vender. Su especialidad es el jugo de quinua con sabor a manzana que ella misma prepara, a veces noche antes y otras el mismo día.

A las cinco de la madrugada se dirige a su negocio, pero tiene que apresurarse porque sus compradores seguro la esperarán, incluso algunos llegan antes que ella. Pero como tiene la ventaja de vivir en Cerro Verde, a siete minutos de La Cancha, se toma su tiempo, aunque cuando se le hace tarde se ve obligada a tomar un taxi.

La cantidad de jugo de quinua que usualmente prepara para vender en la mañana es 10 litros, que equivale a cinco jarras de dos litros, cada vaso de jugo cuesta dos bolivianos, similar al pasaje de transporte público.

Su primera parada es un depósito de la calle Brasil casi avenida San Martín, donde guarda su herramienta de trabajo, aquel carrito que adquirió el 2014 de su amiga Martha; quien se casó, -en realidad se concubinó-, y ya tiene dos wawas, un recién nacido y otro de dos años, por lo que no tiene tiempo para vender. Ahora solo se dedica a atenderlos en casa, mientras su marido trabaja en construcción, a quien por cierto conoció en el negocio de refrescos.

El carrito de Elena es de color verde absenta, de un metro de alto y ancho, dos ruedas delanteras que parecen ser de una bicicleta montañera por su grosor. Parecería que esta herramienta de trabajo fue creada para cumplir estas funciones en el rubro, porque de un lado del carro existen dos orificios donde se acomodan dos recipientes de agua que se usan para lavar los vasos y en la parte superior tiene un porta vasos de ocho unidades; por último un letrero incorporado con la frase "Delicioso Jugo de Manzana, refrescante y natural".

El carrito es a prueba de todo terreno, como para movilizarse en este sector de la ciudad.

De las seis vendedoras que se instalan en la esquina de la calle Punata y final avenida San Martín, en el sector de La Cancha, en las mañanas con una separación de casi un metro y medio, dos de ellas son adultas, deben tener aproximadamente 30 a 35 años; dos son jovencitas, quienes portan en sus hombros a sus hijos en aguayos; de estas cuatro curiosamente sus clientes, en su mayoría, son gente adulta; mientras que las solteras atienden únicamente a jóvenes varones y son las primeras en retirarse. "La Martha debería venir a vender aquí en las mañanas, bien le iría", comentó Elena en un tono burlesco, refiriéndose a la persona que le pasó el negocio.

La logística de venta es sencilla. Ellas con sus encantos y su buen trato conquistan a sus consumidores. Algunos quieren tomar solo un vaso, pero ellas insisten y los hacen quedar.

Las jugueras, conocedoras del poder de la palabra dulce, les dicen en quechua “Ujtawan tomay… a” (tomá uno más pues)”, tratando de convencer a sus clientes, quienes suelen quedarse a consumir otro vaso de jugo.

Después de esta jornada matutina, Elsa se dirige nuevamente a su hogar para descansar, reponer fuerzas y volver a preparar más jugo, porque en la noche le espera otro turno de trabajo.

Segundo turno

A las 18:30, empiezan a aparecer los carritos, pero esta vez son 17. Las vendedoras forman en fila, en la calle Tarata hacia las avenidas Pulacayo y Barrientos, -frente a la parada de micros con destino a la zona sur-. Esta vez hay una separación de dos metros de carrito a carrito.

Los jóvenes que allí se dan cita lucen sus mejores ropas, de colores llamativos, -en algunos casos chillones-, con extrañas figuras y peinado extravagantes, quienes después de su jornada laboral, en su mayoría trabajadores de construcción, empiezan a aglomerarse en esquinas, al parecer para planificar cuál manjar o a quién quieren cortejar.

Ellas están maquilladas, algunas portan aretes, manillas, collares llamativos, como una extravagancia.

Carmen exhibe una adorno particular en la mejilla, parece una especie de lágrima, similar a las joyas que lucen las mujeres hindúes, aquellas fantasías que se pegan en su frente, según ella comenta, esto le hace sentir más bella.

Al promediar las 19:00 horas los diferentes carritos empiezan a llenarse de clientes, excepto de dos, tal vez porque tienen un bebé envuelto en aguayo a sus espaldas. Cada joven se queda más de media hora en el puesto, bebiendo su jugo lentamente y si lo termina, pide uno más. El ambiente se convierte en una reunión de amigos, que pretenden algo con las vendedoras.

“Ya pues Casimira, tanto te haces rogar, dame tu número pues”, se oye en una de las conversaciones.

Elena se instala sobre la Av. Barrientos y Pulacayo, a eso de las 20:30 ya termina dos jarras de jugo y va por la tercera. Edson es su cliente fiel desde hace más de un año, le trajo un regalo, era un par de aretes. Según la juguera esta no sería la primera vez que le hace este tipo de detalles y por eso al momento de cancelar el producto, le agarró de la mano y no lo soltó durante un par de minutos “mañana salí más temprano pues”, dijo Edson y se retiró. Esa conexión fue notoria por parte de ambos.

En cada uno de estos puestos nunca faltan los clientes, entre tres a cinco, algunas veces más y todos varones. Mientras más amable seas más clientes vienen, menciona Elena.

Mario, aquel que casi besó los labios de Elena, es moreno de aproximadamente 1.70 de altura, vestía un pantalón negro y una camisa manga corta de color rojo con figuras llamativas; él antes enamoraba con Sencida, otra de las jovencitas de los jugos, a consecuencia de esa relación, a la vendedora no le iba bien con sus jugos, le costaba terminar su producto y al parecer ese fue el motivo para terminar su relación.

Ahora Mario, nuevamente soltero, pretende algo con Elena, pero ella está consciente de que tiene que cuidarse, para no correr con la misma suerte que su amiga. "Claro que me gusta él, pero aún no quiero nada", mencionó Elena.

Una vez terminadas las cinco jarras, nuevamente se dirige al depósito para que así mañana pueda continuar con la misma rutina. Esta vez se fue a las 21:15, aunque otras ocasiones suele retirarse más temprano.

Una mirada antropológica

Según el antropólogo y docente de la Universidad Mayor de San Simón, José Rocha, señala que los jóvenes buscan espacios y tiempos para encontrar pareja, dependiendo al movimiento y los principios de las sociedades.

En el mundo andino, dichos espacios de enamoramiento normalmente son en el trabajo, "por ejemplo cuando van a pastear animales y se aprovecha estos momentos para enamorar por más corto que sea".

En áreas rurales los varones suelen decomisar el sombrero de la mujer que le gusta y/o le atrae, y si el sentimiento es correspondido, ella debe ir a reclamar su prenda al siguiente año. Este acto simbólico es la aceptación para formalizar su relación.

Conclusión

Sea cual sea la razón de estos espacios de trabajo, que traen consigo muchas prácticas culturales, y según muchos transeúntes los jugos son realmente deliciosos “dan ganas de pedir uno y otro y otro”.

¿Será por el sabor? o ¿la amabilidad? o tal vez ¿los encantos de las muchas jugueras que existen en el sector de La Cancha?, nadie sabe con exactitud, pero lo cierto es que a esa hora y en ese lugar, se genera un movimiento especial, donde casi se puede asegurar que se respira amor.


domingo, 4 de septiembre de 2016

Conozca los pasos para hacer un buen mate



El mate es esencial en una reunión familiar o una juntada con amigos y no necesita excusas para presentarse. En Argentina, país considerado como uno de los expertos en hacer mate, su historia y sus mitos han conseguido tantos fanáticos como formas de prepararlo.

El agua, la yerba, la bombilla, el recipiente y hasta la forma de infusionarlo pueden determinar el resultado final.

Al parecer, todas estas cuestiones inciden en el sabor. Según los expertos, es fundamental el cuidado de los elementos idóneos. Una mala decisión puede arruinar el mate y son muchos los factores a tener en cuenta en su preparación, publicó Infobae.

Por lo tanto, la preparación es una ceremonia y esta costumbre genera escenarios de felicidad.

La yerba y el mate, pilares de la elaboración

A la hora de analizar minuciosamente cuáles son los puntos que destacan o destruyen un mate, la yerba llega a ser el elemento más influyente. Saber elegir una buena yerba es primordial y es imprescindible contagiar y compartir los gustos a través del análisis sensorial y visual. Mirar la yerba otorga datos fundamentales.

Luego, el recipiente. Tiene que tener dos condiciones: base angosta y boca ancha. Esto no se negocia. Se consigue un mate duradero, bien hecho y parejo en la cebada.

Respecto a la infusión, se moja solo la mitad de la yerba mate y después se avanza en la parte seca. Es muy importante cuidar el formato del recipiente.

El recipiente puede ser de vidrio o de calabaza. Son los dos mejores recipientes (o más recomendados) para cebar y tomar ricos mates.

Azúcar, ¿sí o no?

Aquellos que no pueden dejar el mate con azúcar pueden empezar por revisar todo lo que rodea el ritual. Elegir yerbas sin una gran cantidad de polvo, con una molienda de hoja fina y gruesa. La temperatura del agua también influye en el amargor de la yerba y debe rondar entre los 75 y 80 grados. De todas formas, no al azúcar en el mate, al menos eso recomiendan los expertos.

Quesos y chocolates

Existen alimentos específicos para maridar el mate. Chocolates y quesos tienen el don de potencializar aromas y estructuras y a la vez complejizarlos dentro de la propia armonía. En el maridaje se busca la compañía o unión entre el alimento y la bebida. Comiendo ambos previamente es ideal para preparar el paladar y enaltecer las características virtuosas de la yerba.

Cómo limpiar la bombilla

La bombilla debe curarse cada 10 ó 15 días. Se realiza sumergiéndola en una cacerola con agua y una cucharadita de bicarbonato de sodio. Hay que dejarla durante 15 minutos bajo el fuego y luego ponerla al agua fría. De esta forma, se libera el sarro contenido dentro de la bombilla, que puede generar sabores y olores desagradables.


viernes, 2 de septiembre de 2016

El zumo frente a la pieza de fruta



¿Es mejor el zumo o la pieza de fruta?

Las frutas en sí mismas contienen infinidad de nutrientes y para beneficiarnos de todos ellos es mejor que consumamos la fruta entera. Es la única manera de no desaprovechar nada, de tomar todo lo bueno de la fruta y no dejar de lado algunos nutrientes beneficiosos para el organismo. Si consumimos la fruta exprimida, no estamos ingiriendo la pulpa ni otras partes del alimento que contienen elementos beneficiosos.

En los zumos, así como también ocurre con los licuados, los smothies, debemos tener en cuenta que para un vaso de zumo, necesitamos varias piezas de frutas. Al eliminar la pulpa y quedarnos solo con la parte líquida, el volumen es más pequeño. Al consumir más frutas de golpe, también consumimos más azúcares naturales y más calorías que si te comieras la pieza de fruta entera. Es fácil beberte un zumo de cinco naranjas, pero un plato de cinco naranjas no.

¿Qué pasa al eliminar la pulpa?

Al quitarla y hacer zumo, perdemos la fibra. También es menos saciante que una pieza de fruta, con lo cual vamos a tener hambre antes. El zumo al ser líquido, se absorbe más rápido en nuestro organismo y los nutrientes se asimilan con más facilidad. Al hacerlos se supone que aprovechamos al máximo las vitaminas y los líquidos, pero esto no es siempre así porque al exprimir, algunas vitaminas se destruyen, se pierden o se oxidan.

Los zumos son una buena alternativa para aquellas personas que no les gusta tomar fruta. Mejor tomar un zumo de fruta que no tomar fruta en absoluto, pero debemos tener claro que no es lo mismo.

Importancia y consumo recomendado

Comer frutas es esencial en cualquier etapa de la vida porque contribuye a cubrir los requerimientos que tenemos de vitaminas y minerales que nuestro organismo necesita.

Las necesidades diarias de vitaminas (como la C o la provitamina A) quedan asegurados tomando 2 o 3 piezas diarias de frutas. Las recomendaciones nutricionales en el consumo de frutas son de mínimo 3 piezas al día, cada una de ellas entre 120 y 200 gramos.

¿A qué equivale una pieza?

Una pieza es el caso de peras, manzanas, naranjas… Si son frutas más pequeñas como el kiwi, albaricoques o nísperos deberían ser dos piezas. En el caso de frutas aún más pequeñas como las cerezas o fresas, una ración sería un puñado. De las tres raciones recomendadas al día, lo importante es que una de ellas sea rica en vitamina C, como las naranjas.

¿Qué nutrientes aporta la fruta?

Las frutas aportan muchísimos nutrientes, vitaminas, minerales y antioxidantes. Son esenciales para el correcto desarrollo del funcionamiento de nuestro cuerpo. También tienen azúcares simples como glucosa, sacarosa y fructuosa.

La riqueza en vitaminas y minerales, es una de las principales características de la fruta. Nos aportan carotenos, que son precursores de vitamina A, vitamida D, E, ácido fólico y minerales. La fruta también destaca por su contenido en fibra y nos ayudan a hidratarnos.

¿La fruta engorda?

Las frutas casi no contienen proteínas ni grasas. La principal fuente de energía es su contenido en azucares sencillos que son cantidades muy bajas. Aportan poca energía y el aporte en calorías va entre los 35 y 45 kcal por 100 gramos.

Es verdad que existen algunas frutas más grasas como el aguacate, el coco o el dátil. A pesar de su origen vegetal, tienen calorías y grasas saludables. Pero en general, tienen un bajo contenido calórico y es importante incorporarlas en nuestra dieta.

¿Cómo hacer que los niños consuman más frutas?

Creando buenos hábitos en el hogar con los más pequeños. La mejor manera es dar el ejemplo porque ellos imitan todo.

En casa, donde se comen más frutas y los niños participan en la compra y la preparación de alimentos, es más fácil que adquieran el hábito de consumir más frutas.



El Abecedario de la Nutrición llega a su última letra, la Z. Zumos frente a piezas de frutas. La nutricionista Anabel Aragón (España) nos recuerda la importancia que tienen las frutas en nuestra alimentación.


jueves, 1 de septiembre de 2016

Vino caliente



Un vino caliente con especias, es la bebida ideal para combatir este frío invierno.

Ingredientes

• 1.5 litro de vino tinto
• 3 naranjas (1 entera y las otras 3 cortadas en cuartos)
• 15 clavos de olor
• 1 limón cortado en cuartos
• 6 cucharadas de azúcar
• 3 ramas de canela
• 2 trozos de jengibre pelado
• 55 gramos de pasas

Utensilios de cocina:
• 1 ponchera
• 1 olla o sartén
• 1 cucharón
• 1 cuchara
• 4 copas que retengan el calor

Preparación

El primer paso consiste en hincar los clavos de olor en la naranja que está entera. Debemos esparcirlos y colocarlos en todo el rededor de la fruta. Después, colocar todos los ingredientes (naranjas, limón, canela, jengibre, y pasas) en una olla o sartén. Luego añadir el 1.5 litros de vino, el azúcar y revolver el contenido para mezclar. Llevar a fuego moderado y una vez que empiecen a aparecer burbujas revolver nuevamente. Dejar en el fuego por alrededor de 20 minutos, retirar del fuego y servir. ¡Y listo!