En cada temporada de calor aparece la sandía entre las frutas más refrescantes, debido al bastante contenido de agua. Muchas personas después de comerla como postre o en refresco no saben otra manera de aprovecharla, por eso, El Sol les enseña a preparar cuatro coloridos y deliciosos cocteles.
Mojito de sandía. Para prepararlo primero hay que quitarle las pepitas a la sandía. En la coctelera se pone las hojas de hierbabuena, la lima y el azúcar. Se lo aplasta bien con el mortero.
Luego añada la sandía y siga apretando hasta que se haga una especie de masa y el azúcar esté disuelta. Cuando está así, añada el ron y el hielo. Agite mucho la coctelera para que se mezcle todo. Sirva en un vaso grande de cristal. Ponga el hielo, vierta la mezcla de la coctelera y añada un poco de soda. Adorne con unas hojas de menta o hierbabuena.
Margaritas sandía con tequila. Los ingredientes de este coctel están calculados para una jarra de margarita y su preparación consiste en licuar todos los ingredientes y servir. Para que quede espectacular, se puede servir con una rodaja de limón y un trocito de sandía como guarnición.
Granizado de ginebra y sandía. Es un coctel refrescante que gustará a quienes les agrade la hierbabuena (o la menta) como aromática, y la sandía como fruta.
Primero se pone en los vasos las hojas de hierbabuena, se machaca ligeramente con el muddler, añada el azúcar lo justo para que suelten su esencia, sin destrozar las hojas, añada el azúcar. Ponga en la batidora la sandía congelada troceada, el zumo de lima y la ginebra. Triture hasta conseguir un granizado. Vierta en los vasos el granizado de ginebra y sandía, decorar con unas hojas de menta y servir.
Daiquiri de sandía. Su preparación consiste en procesar las dos tazas de sandía cortada en trozos, también puede licuarlas, hasta hacer puré. Verter la sandía en puré en una coctelera y añadir el hielo, ron, azúcar, jugo de limón y la ralladura de la cáscara de limón. Agitar el contenido y colar sobre dos vasos pequeños, decorar el trago con rodajas de sandía.
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jueves, 12 de noviembre de 2015
domingo, 8 de noviembre de 2015
Consumo de alcohol en niñas y mujeres jóvenes aumenta, pero aún es menor que entre varones
El alcohol es la sustancia más utilizada por los niños y adolescentes, y su uso en la juventud se asocia con las causas de muerte predominantes y las lesiones graves a esta edad: accidentes de vehículos, homicidios y suicidios.
El consumo de alcohol durante este período de crecimiento puede interrumpir procesos claves de desarrollo del cerebro, y esto dar lugar a deterioro cognitivo y a un riesgo elevado de desarrollar un trastorno crónico de consumo de alcohol.
La escuela secundaria es un momento en el que las tasas de consumo de bebidas aumentan drásticamente. En niñas y mujeres jóvenes han ido en aumento, pero siguen siendo menores que entre los varones y los hombres jóvenes.
Los jóvenes de mayor nivel socioeconómico están en mayor riesgo de consumo excesivo de alcohol pero en menor riesgo de consumo extremo de alcohol; sin embargo, los jóvenes de menor situación socioeconómica y de las zonas rurales pueden tener un mayor riesgo de consumo de alcohol muy extremo (es decir, ≥15 bebidas en una ocasión).
Los bebedores menores de edad por lo general obtienen alcohol de los adultos, incluso en casa de los padres, hermanos u otros parientes, y beben con más frecuencia en su casa o en la de otros.
Un estudio reciente mostró que entre los 13 y 20 años beben licores fuertes; la cerveza estaba involucrada en menos de un tercio de todos los episodios reportados de consumo excesivo de alcohol.
Los estudios epidemiológicos indican claramente que la adolescencia es un periodo de riesgo crítico para el inicio del consumo de alcohol, y el inicio más temprano se asocia con un mayor riesgo de desarrollar abuso al alcohol y dependencia.
El inicio y la progresión en el consumo de alcohol son influidos por los cambios del desarrollo en los niños a medida que entran en la adolescencia. Por último, el consumo de los padres es otro factor de riesgo importante.
La experiencia social de beber en grupo ha sido correlacionada con el exceso de consumo de alcohol en la juventud. A diferencia de beber solo, la participación del grupo conduce a una mayor euforia percibida y también a un mayor consumo.
Como moraleja, los adolescentes que beben solos son un grupo de muy alto riesgo y necesitan derivarse al especialista, para tratamiento. Los estudios indican que los estudiantes suelen buscar a otros para beber y, cuando entran a la universidad, esta tendencia puede influir en su elección de vida. En Sucre, la condición de ciudad universitaria se correlaciona con niveles de consumo de alcohol más altos.
Se ha sugerido un enfoque multifacético que incluye una campaña mediática nacional enfocada en el adulto, orientación de los medios de publicidad y entretenimiento sobre el alcohol, aumento de las intervenciones de la comunidad, limitar el acceso al alcohol, y el aumento de los impuestos especiales al alcohol.
El consumo de alcohol durante este período de crecimiento puede interrumpir procesos claves de desarrollo del cerebro, y esto dar lugar a deterioro cognitivo y a un riesgo elevado de desarrollar un trastorno crónico de consumo de alcohol.
La escuela secundaria es un momento en el que las tasas de consumo de bebidas aumentan drásticamente. En niñas y mujeres jóvenes han ido en aumento, pero siguen siendo menores que entre los varones y los hombres jóvenes.
Los jóvenes de mayor nivel socioeconómico están en mayor riesgo de consumo excesivo de alcohol pero en menor riesgo de consumo extremo de alcohol; sin embargo, los jóvenes de menor situación socioeconómica y de las zonas rurales pueden tener un mayor riesgo de consumo de alcohol muy extremo (es decir, ≥15 bebidas en una ocasión).
Los bebedores menores de edad por lo general obtienen alcohol de los adultos, incluso en casa de los padres, hermanos u otros parientes, y beben con más frecuencia en su casa o en la de otros.
Un estudio reciente mostró que entre los 13 y 20 años beben licores fuertes; la cerveza estaba involucrada en menos de un tercio de todos los episodios reportados de consumo excesivo de alcohol.
Los estudios epidemiológicos indican claramente que la adolescencia es un periodo de riesgo crítico para el inicio del consumo de alcohol, y el inicio más temprano se asocia con un mayor riesgo de desarrollar abuso al alcohol y dependencia.
El inicio y la progresión en el consumo de alcohol son influidos por los cambios del desarrollo en los niños a medida que entran en la adolescencia. Por último, el consumo de los padres es otro factor de riesgo importante.
La experiencia social de beber en grupo ha sido correlacionada con el exceso de consumo de alcohol en la juventud. A diferencia de beber solo, la participación del grupo conduce a una mayor euforia percibida y también a un mayor consumo.
Como moraleja, los adolescentes que beben solos son un grupo de muy alto riesgo y necesitan derivarse al especialista, para tratamiento. Los estudios indican que los estudiantes suelen buscar a otros para beber y, cuando entran a la universidad, esta tendencia puede influir en su elección de vida. En Sucre, la condición de ciudad universitaria se correlaciona con niveles de consumo de alcohol más altos.
Se ha sugerido un enfoque multifacético que incluye una campaña mediática nacional enfocada en el adulto, orientación de los medios de publicidad y entretenimiento sobre el alcohol, aumento de las intervenciones de la comunidad, limitar el acceso al alcohol, y el aumento de los impuestos especiales al alcohol.
sábado, 7 de noviembre de 2015
Llega a Bolivia el sabor del ron añejo Botrán desde Guatemala
La importadora Cruzimex y la Casa Botrán, productora guatemalteca de caña de azúcar, trajeron al país una variedad de rones de clase mundial para competir con las más de 2.000 marcas que hay en el mercado nacional. El gerente Comercial de Cruzimex, Alfredo León, informó que están a disposición de los consumidores los licores Botrán, de Etiqueta Blanca, Añejo Oro, Añejo ocho años, 12 años, Solera 1893 y XL, elaborados con el sistema solera (combinación de ron joven con añejos). En Bolivia el consumo es de 7,8 millones de litros anuales de bebidas alcohólicas. En casi tres décadas, Cruzimex se consolidó como una de las firmas más importantes en su rubro, logró una sólida presencia de sus productos porque también importa Lays, Quaker, Toddy, Gatorade y Gustoso, entre otros.
Ron de Guatemala llega a Bolivia
En diferentes variedades y a distintos precios, el ron guatemalteco Botrán llegó a Bolivia para competir con la industria de bebidas espirituosas que se comercializan en el país. La importadora nacional Cruzimex hizo posible el ingreso de este nuevo producto al mercado. La bebida fue añejada y fabricada con el cultivo y la selección de ingredientes naturales y locales utilizando agua cristalina de montaña y miel de caña de azúcar, según sus comercializadores. "Hemos decidido asumir el reto porque creemos en la seguridad jurídica y en las condiciones óptimas para la inversión externa que ofrece el país", aseguró el gerente comercial de Cruzimex, Alfredo León. Botrán llega en una variedad de presentaciones: etiqueta blanca, añejo de oro, añejo ocho años, añejo 12 años, solera 1893 y XL./ ANF
Tarija debe consolidar los circuitos del vino
Tarija es conocida por sus paisajes, su cálido clima, gastronomía, cultura, tradiciones, folklore, el carisma de la gente y sobre todo, por la elaboración de vinos, que puede atraer a turistas, tanto del interior como del exterior del país.
En el auditorio de la Universidad Católica Boliviana- Tarija UCB, fue realizada ayer la conferencia denominada ‘Turismo en los circuitos del vino’, la cual tenía por objetivo capacitar a funcionarios públicos, como operadores en ésta área.
El experto en turismo internacional, Peter Tarlow, fue el encargado de realizar dicha conferencia, la cual fue auspiciada por la Embajada de Estados Unidos, la UCB, como la Cámara de Industria y Comercio de Tarija Caincotar.
Tarlow quien también es catedrático en la Universidad de Texas, recorrió por las principales ciudaes de Bolivia para dar charlas sobre la administración del turismo, aunque, en Tarija la temática tuvo otro enfoque.
“En Tarija tocamos un tema distinto en relación a las demás ciudades”, explicó el agregado de prensa de la Embajada de Estados Unidos, Chase Beamer.
La temática fue más al turismo especializado, haciendo alusión a la temática del vino, circuitos turísticos que captan otro tipo de visitantes en cuanto a capacidad económica.
Es importante que Tarija imponga su marca con el vino de altura que llama la atención de miles de amantes de este producto en el mundo, pero especialmente, debe empezar a dar las condiciones necesarias para la explotación de esta industria, empezando por la seguridad.
En el auditorio de la Universidad Católica Boliviana- Tarija UCB, fue realizada ayer la conferencia denominada ‘Turismo en los circuitos del vino’, la cual tenía por objetivo capacitar a funcionarios públicos, como operadores en ésta área.
El experto en turismo internacional, Peter Tarlow, fue el encargado de realizar dicha conferencia, la cual fue auspiciada por la Embajada de Estados Unidos, la UCB, como la Cámara de Industria y Comercio de Tarija Caincotar.
Tarlow quien también es catedrático en la Universidad de Texas, recorrió por las principales ciudaes de Bolivia para dar charlas sobre la administración del turismo, aunque, en Tarija la temática tuvo otro enfoque.
“En Tarija tocamos un tema distinto en relación a las demás ciudades”, explicó el agregado de prensa de la Embajada de Estados Unidos, Chase Beamer.
La temática fue más al turismo especializado, haciendo alusión a la temática del vino, circuitos turísticos que captan otro tipo de visitantes en cuanto a capacidad económica.
Es importante que Tarija imponga su marca con el vino de altura que llama la atención de miles de amantes de este producto en el mundo, pero especialmente, debe empezar a dar las condiciones necesarias para la explotación de esta industria, empezando por la seguridad.
viernes, 6 de noviembre de 2015
Tragos para brindar en casa
Nunca falta ese día en que los amigos quieren juntarse pero no en bares o boliches, sino en casa, y es para este tipo de ocasiones que El Sol le sugiere tres refrescantes cocteles, de la mano de singani Casa Real, que son muy fáciles de preparar.
Chuflay de mocochinchi Para preparar este coctel "muy nacional" se deben combinar todos los ingredientes dentro de un vaso Collins, se añade hielo regular y se adorna con una pepa de mocochinchi, explicó su creador, el mixólogo JP Cáceres, que además develó su secreto para preparar el jarabe de mocochinchi usado en este coctel.
Jarabe de mocochinchi. Sus ingredientes son 15 unidades de pepas de durazno (mocochinchi), 10 unidades de pimienta dulce, 10 unidades de clavo de olor, 1 unidad de canela de 10 cm., 1.000 gramos de azúcar granulada y 2 litros de agua.
La preparación consta en colocar las pepas secas del mocochinchi, las especies y los dos litros de agua en una olla y hervir en fuego mediano. Una vez hirviendo, se debe reducir al mínimo para que el líquido se reduzca a un litro, se cola finamente, luego se añade el azúcar granulada, se remueve y se vuelve a colocar en la olla para que continúe hirviendo. Una vez el líquido esté nuevamente hirviendo, se vuelve a reducir el fuego al mínimo y se deja comprimir la mezcla por 10 minutos. Para casi finalizar, se debe colar finamente y descartar los ingredientes sólidos de las especias y las pepas del Mocochinchi en un envase separado. Por último, colar y refrigerar.
Mula boliviana. Construir todos los ingredientes en un vaso de Collins frío y usando una cuchara de bar se deben mezclar los ingredientes muy bien. Se puede adornar con una rodaja de limón o a gusto y con una cantidad de hielo regular.
Chuflay boliviano. Este es uno de los cocteles nacionales más tradicionales y reconocido en Bolivia, ideal para compartir en temporada de calor. Par prepararlo, primero se llena un vaso largo de hielo, se agrega una medida de singani, rellena con Ginger Ale y por último se agrega un twist de jugo de limón.
Chuflay de mocochinchi Para preparar este coctel "muy nacional" se deben combinar todos los ingredientes dentro de un vaso Collins, se añade hielo regular y se adorna con una pepa de mocochinchi, explicó su creador, el mixólogo JP Cáceres, que además develó su secreto para preparar el jarabe de mocochinchi usado en este coctel.
Jarabe de mocochinchi. Sus ingredientes son 15 unidades de pepas de durazno (mocochinchi), 10 unidades de pimienta dulce, 10 unidades de clavo de olor, 1 unidad de canela de 10 cm., 1.000 gramos de azúcar granulada y 2 litros de agua.
La preparación consta en colocar las pepas secas del mocochinchi, las especies y los dos litros de agua en una olla y hervir en fuego mediano. Una vez hirviendo, se debe reducir al mínimo para que el líquido se reduzca a un litro, se cola finamente, luego se añade el azúcar granulada, se remueve y se vuelve a colocar en la olla para que continúe hirviendo. Una vez el líquido esté nuevamente hirviendo, se vuelve a reducir el fuego al mínimo y se deja comprimir la mezcla por 10 minutos. Para casi finalizar, se debe colar finamente y descartar los ingredientes sólidos de las especias y las pepas del Mocochinchi en un envase separado. Por último, colar y refrigerar.
Mula boliviana. Construir todos los ingredientes en un vaso de Collins frío y usando una cuchara de bar se deben mezclar los ingredientes muy bien. Se puede adornar con una rodaja de limón o a gusto y con una cantidad de hielo regular.
Chuflay boliviano. Este es uno de los cocteles nacionales más tradicionales y reconocido en Bolivia, ideal para compartir en temporada de calor. Par prepararlo, primero se llena un vaso largo de hielo, se agrega una medida de singani, rellena con Ginger Ale y por último se agrega un twist de jugo de limón.
miércoles, 4 de noviembre de 2015
La primera bodega boutique del sur
El desafío de vencer dificultades, en lugar de ser un factor en contra, para muchos emprendedores es un gran estímulo para crecer. Y, dependiendo el tipo de negocio, muchos de estos visionarios no son testigos del resultado de su trabajo, sino que dejan un legado para sus familias.
Ésas son las características de la bodega boutique La Casona de Molina, situada en el valle de Camargo, Chuquisaca.
Su historia data de lo años 50 años, cuando el abuelo Martín Molina comenzó a elaborar sus primeros vinos en su propiedad en la Angostura, en la cuenca del Río Grande en Camargo (provincia Nor Cinti de Chuquisaca), a partir de cepas tradicionales como la misionera y la vischoqueña, con tecnología artesanal para consumo propio y de sus trabajadores.
En 1970, su hijo Ruperto Molina tomó en arriendo una de las propiedades más representativas del Río Chico, El Morro (Camargo). Y en 1998, su nieto Mario la adquirió con la visión de continuar con el legado de su abuelo y de su padre, para convertirla en la primera bodega boutique del sur y del país.
Las bodegas boutique trabajan en un número reducido de hectáreas y , por tanto, generan una menor cantidad de vino, aunque con gran dedicación y esmero. Asimismo, es un término que está relacionado con el enoturismo y no sólo centrado en la producción y venta de vino. Es decir, son bodegas que ofrecen una experiencia que combina gastronomía y cultura en un ambiente relajado y tranquilo.
Retos que motivan
"Comenzamos en el peor momento que vivía el valle de Cinti, pero ello mismo permitió implantar nuestro sueño de convertirnos en la primera bodega boutique del sur y de Bolivia”, afirma Mario.
Su viticultura mermada, su bodega en ruinas y el mercado creciente con alta competitividad eran grandes dificultades. "Iniciamos con salvar las pocas plantas típicas, restaurar la bodega con tecnología de punta, como parte de la revalorización de nuestra cultura y patrimonio arquitectónico”, recalca el empresario camargueño.
Después, iniciaron las gestiones para que el Estado los proteja con una denominación de origen y lo lograron recién en 2014. Ésta es el escudo para que La Casona de Molina ingrese al mercado, se posicione y llegue a sus selectos consumidores con vinos de alta calidad, identidad y marca.
La capacitación y la innovación son prioridad. Hace pocos días, Mario Molina visitó Mosel (Alemania), región andaluza de las denominaciones de origen Jerez, Montilla y Huelva, y Burdeos (Francia), para seguir capacitándose y de traer más innovaciones.
El sello que diferencia
El desafío de ingresar a un mercado tan competitivo como el del vino fue vencido tras un estudio de mercado en el eje de Sucre y Tarija, mediante el cual identificaron su mercado en función del perfil de producción de su marca.
"Nuestra producción está dirigida a los segmentos (de ingresos económicos) medio y alto, a personas con alta cultura del vino y vitivinícola. Estos clientes prefieren que el producto sea entregado y exclusivo. Hoy el transporte, los medios de comunicación, las redes sociales y la banca por internet lo permiten”, explica Molina.
Los productos de La Casona de Molina son exóticos y singulares porque provienen de cepas únicas como la misionera, la vischoqueña y la moscatel de Alejandría, con más de 450 años en el valle de Cinti; esto implica una previa adaptación al clima, suelo, agua y manejo tradicional del viñedo.
El resultado son uvas con sello de origen que son llevadas a la bodega para su transformación en vinos puros y selectos, con tecnología de punta (una despalilladora, fermentadores con temperatura controlada y un fraccionador con filtro de inox). Además, la guarda para vinos de reserva se hace en barrica de roble francés.
Producción
En 2005, esta bodega boutique inició su producción para comercialización con 200 botellas de cada uno de sus cinco tipos de vino, es decir, cerca de mil botellas. En la cosecha 2015 produjeron 10.000 botellas de vino blanco Moscatel de Alejandría, el cual fue premiado en la última Feria Nacional como el mejor vino blanco; además de 5.000 botellas de vino tinto misionera, 500 de vino tinto vischoqueña y unas mil entre Cabernet Sauvignon, Tannat, Merlot y Sauvignon Blanc, totalizando unas 16.500 botellas.
También incorporaron al portal de vinos el Rosse Syrah con mil botellas y un vino dulce tipo oporto con otras mil botellas, con lo que llegaron a 18.500 unidades.
Hoy Mario Molina es un referente del valle de Cinti; gracias a su perfil de agrónomo especialista en enología, viticultura por la Universidad Católica de Chile, agronegocios y por ser presidente fundador de la Asociación de Bodegueros de Cinti (ASOBOC).
Los interesados en conocer más de esta empresa pueden escribir a los e-mails marmol_12@msn.com, lacasonademolina@yahoo.com o llamar a l celular 72943850.
Ésas son las características de la bodega boutique La Casona de Molina, situada en el valle de Camargo, Chuquisaca.
Su historia data de lo años 50 años, cuando el abuelo Martín Molina comenzó a elaborar sus primeros vinos en su propiedad en la Angostura, en la cuenca del Río Grande en Camargo (provincia Nor Cinti de Chuquisaca), a partir de cepas tradicionales como la misionera y la vischoqueña, con tecnología artesanal para consumo propio y de sus trabajadores.
En 1970, su hijo Ruperto Molina tomó en arriendo una de las propiedades más representativas del Río Chico, El Morro (Camargo). Y en 1998, su nieto Mario la adquirió con la visión de continuar con el legado de su abuelo y de su padre, para convertirla en la primera bodega boutique del sur y del país.
Las bodegas boutique trabajan en un número reducido de hectáreas y , por tanto, generan una menor cantidad de vino, aunque con gran dedicación y esmero. Asimismo, es un término que está relacionado con el enoturismo y no sólo centrado en la producción y venta de vino. Es decir, son bodegas que ofrecen una experiencia que combina gastronomía y cultura en un ambiente relajado y tranquilo.
Retos que motivan
"Comenzamos en el peor momento que vivía el valle de Cinti, pero ello mismo permitió implantar nuestro sueño de convertirnos en la primera bodega boutique del sur y de Bolivia”, afirma Mario.
Su viticultura mermada, su bodega en ruinas y el mercado creciente con alta competitividad eran grandes dificultades. "Iniciamos con salvar las pocas plantas típicas, restaurar la bodega con tecnología de punta, como parte de la revalorización de nuestra cultura y patrimonio arquitectónico”, recalca el empresario camargueño.
Después, iniciaron las gestiones para que el Estado los proteja con una denominación de origen y lo lograron recién en 2014. Ésta es el escudo para que La Casona de Molina ingrese al mercado, se posicione y llegue a sus selectos consumidores con vinos de alta calidad, identidad y marca.
La capacitación y la innovación son prioridad. Hace pocos días, Mario Molina visitó Mosel (Alemania), región andaluza de las denominaciones de origen Jerez, Montilla y Huelva, y Burdeos (Francia), para seguir capacitándose y de traer más innovaciones.
El sello que diferencia
El desafío de ingresar a un mercado tan competitivo como el del vino fue vencido tras un estudio de mercado en el eje de Sucre y Tarija, mediante el cual identificaron su mercado en función del perfil de producción de su marca.
"Nuestra producción está dirigida a los segmentos (de ingresos económicos) medio y alto, a personas con alta cultura del vino y vitivinícola. Estos clientes prefieren que el producto sea entregado y exclusivo. Hoy el transporte, los medios de comunicación, las redes sociales y la banca por internet lo permiten”, explica Molina.
Los productos de La Casona de Molina son exóticos y singulares porque provienen de cepas únicas como la misionera, la vischoqueña y la moscatel de Alejandría, con más de 450 años en el valle de Cinti; esto implica una previa adaptación al clima, suelo, agua y manejo tradicional del viñedo.
El resultado son uvas con sello de origen que son llevadas a la bodega para su transformación en vinos puros y selectos, con tecnología de punta (una despalilladora, fermentadores con temperatura controlada y un fraccionador con filtro de inox). Además, la guarda para vinos de reserva se hace en barrica de roble francés.
Producción
En 2005, esta bodega boutique inició su producción para comercialización con 200 botellas de cada uno de sus cinco tipos de vino, es decir, cerca de mil botellas. En la cosecha 2015 produjeron 10.000 botellas de vino blanco Moscatel de Alejandría, el cual fue premiado en la última Feria Nacional como el mejor vino blanco; además de 5.000 botellas de vino tinto misionera, 500 de vino tinto vischoqueña y unas mil entre Cabernet Sauvignon, Tannat, Merlot y Sauvignon Blanc, totalizando unas 16.500 botellas.
También incorporaron al portal de vinos el Rosse Syrah con mil botellas y un vino dulce tipo oporto con otras mil botellas, con lo que llegaron a 18.500 unidades.
Hoy Mario Molina es un referente del valle de Cinti; gracias a su perfil de agrónomo especialista en enología, viticultura por la Universidad Católica de Chile, agronegocios y por ser presidente fundador de la Asociación de Bodegueros de Cinti (ASOBOC).
Los interesados en conocer más de esta empresa pueden escribir a los e-mails marmol_12@msn.com, lacasonademolina@yahoo.com o llamar a l celular 72943850.
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