Bebidas

buscar

jueves, 5 de febrero de 2015

Pasos a seguir para lavar una copa de vino

Si el lavado es a mano de las copas de vidrio se recomienda:

1.- Enjuagar las copas de vino con agua tibia.

2.- Añadir una gota de jabón neutro y rellenar la copa con agua tibia.

3.- Sujetar la copa de vino por su cáliz y frotar delicadamente el borde del vaso y el exterior de la campana. Girar con cuidado la copa mientras se limpia su interior.

4.- Luego frotar la copa por su parte exterior, en este proceso sujetar la copa por el cáliz, ya que al ser especialmente frágil, ésta puede romperse.

5.- Esterilizar la copa con una cucharada de lejía o vinagre.

6.- Tras la limpieza y antes del secado, es recomendable que en una olla o utensilio similar se vierta agua para hervir. Sostener la copa de vino por su pie. Situarla sobre el vapor de la olla y comprobar que el vapor recubra el cáliz.

7- El secado debe hacerse con un paño de harina o lito, es eficaz para quitar cualquier huella dactilar o manchas de lavado

Explosión de shots

Dicen que los años de experiencia hacen al maestro y en esta oportunidad el Bar Shots, que tiene 15 años de trayectoria preparando los famosos "chupitos" o tragos cortos, en esta ocasión presenta cinco de sus "bebidas más exóticas", indicó Rony Hurtado, propietario del local (Av. Beni, esq. Las Maras).

Los shots elaborados para los lectores de El Sol son algunas de las creaciones propias que tiene el local ya que en su carta tiene más de 30 tragos cortos que son muy solicitados en estos días previos a la llegada del Carnaval.

lunes, 2 de febrero de 2015

Fernetto lanza la ‘combinación perfecta’

Luego de 73 años en el mercado, la Embotelladora de Refrescos Internacionales (ERI) lanzó en La Paz su primera bebida con contenido alcohólico: el Fernetto, un producto que ofrece una “combinación perfecta”.

Fernetto fue lanzado en La Paz el 17 de enero, en presencia de los principales ejecutivos de ERI y de la conocida modelo Fabiana Villarroel, imagen de este nuevo producto. “Me llena de satisfacción insertar en el mercado paceño una marca propia, una bebida de gran calidad hecha en Bolivia”, manifestó Cynthia Barrero, gerente comercial de la empresa.

La bebida, que tiene 10% de grado alcohólico y que se comercializa en envases únicos de 3 litros, contiene extracto de fernet, agua tratada, azúcar, gas carbónico y bebida de cola.

Fernetto ya es distribuido en ciudades capitales del país como Cochabamba, La Paz, Oruro, Sucre y Tarija. En Santa Cruz se expende en 10.000 puntos de venta entre mercados, supermercados, mayoristas, restaurantes y licorerías.

ERI, empresa familiar que se fundó en 1942, estuvo en sus inicios dedicada a la producción de bebidas gasificadas no alcohólicas de franquicia internacional como Guaraná Antártica (Brasil), Orange Crush (Estados Unidos) y Sinalco (Alemania), entre otras. Años más tarde, pasó a elaborar bebidas de calidad y con marca propia como la gaseosa Pop, dejando de lado las marcas extranjeras.

Industria vitivinícola brinda por la ley que fortalecerá el sector



La industria vitivinícola del país recibió con agrado y esperanza el anuncio del Gobierno de aprobar una ley que le dará un nuevo impulso al sector y aprovechará las cualidades de la producción boliviana para posicionarla en el mercado internacional.

Una de las características de los vinos de Bolivia es que tiene origen en los viñedos más altos del mundo (entre los 1.700 y 2.400 metros sobre el nivel del mar), en un microclima con alta densidad luminosa y alta amplitud térmica, condiciones particularmente favorables para la producción de los llamados Vinos de Altura —principalmente tintos— y los singanis, bebidas de gran calidad que poseen aromas y sabores más intensos.

Ambos productos han llamado en los últimos años la atención del mercado internacional, lo cual les ha permitido cosechar múltiples premios y el reconocimiento de organizaciones que aprecian sus cualidades y su origen.

“Poco a poco, el Gobierno está empezando a involucrarse en la promoción de nuestros vinos y singanis en distintos eventos de carácter internacional”, afirmó el vicepresidente Álvaro García, quien anunció la aprobación este año de un proyecto de ley para favorecer “a la principal actividad socioeconómica del sur de Bolivia”.

Cultivo. “Es la primera vez que una tan alta autoridad del Gobierno tiene la iniciativa de acercarse al sector y gestionar una ley de apoyo a tan importante actividad productiva”, destacó el gerente general de la Asociación Nacional de Industriales Vitivinícolas (ANIV), Ricardo Ortuño, quien considera que la nueva norma debe “proteger y promover el desarrollo sostenible” del sector en todo el país.

“El singani boliviano ha logrado un gran prestigio a nivel mundial”, dijo Franz Molina, gerente de Producción de Khulmann & Cia, productora de Los Parrales, que a fines de 2014 ganó la Medalla Gran Oro —el mayor galardón del rubro en el mundo— en el Concurso Internacional de Vinos y Espirituosos Cinve de España.

“Falta posicionar la marca en el mercado internacional”, pero “este último premio le abre a nuestro producto nuevos mercados. Ya tenemos negociaciones para exportarlo a Suecia, España, Alemania y Argentina”, indicó el ejecutivo de Khulmann, empresa que ya comercializa Los Parrales en Suiza y Estados Unidos, país donde también está presente (en Hollywood) el Singani 63, elaborado en Tarija por Casa Real, una bebida que recibió la calificación “Altamente recomendable” en el concurso “Ultimate Spirits Challenge” y se llevó el primer lugar en la categoría “Grape Brandy”.

Según un estudio de Captura Consulting para la Gobernación tarijeña, la producción de uva de Bolivia se concentra en los valles Central de Tarija (83%) y Cintis de Chuquisaca (13%), y el 4% restante en Cochabamba y Santa Cruz. El 44% de esta producción se destina a la fabricación de vino, el 30% se comercializa como uva de mesa y el 26% se emplea para la elaboración de singani. El 85% de los productores en ambos valles tienen en promedio 1 hectárea (ha) de uva, el 5% entre 1 y 5 ha y el otro 10%, más de 10 ha.

De acuerdo con información de la consultora, toda esta cadena aporta con $us 14 millones en impuestos al Estado y mueve al menos $us 105 millones al año, cifra que el Gobierno espera elevar hasta los $us 300 millones. La ANIV calcula, además, que actualmente hay 3.300 ha cultivadas con uva en el país y que el sector mantiene un crecimiento anual del 10% y genera 3.900 empleos directos.

Política. “El Estado después de mucho tiempo ha puesto la mirada en el sector vitivinícola para apoyarlo y fortalecerlo, porque genera empleo, recursos e impuestos y eso es lo que necesita un país para prosperar y desarrollarse”, manifestó García, quien antes afirmó que la superficie cultivada de uva en el país “no es grande, si se compara con la producción de soya (1,2 millones de ha), maíz, trigo, chía o de otros productos”.Para potenciar el rubro, el Gobierno apoyó con Bs 800.000 la construcción de una red de gas industrial para optimizar los procesos productivos en Tarija y habilitó mediante el Banco de Desarrollo Productivo un fondo de Bs 50 millones para financiar y potenciar la producción de uva.

Asimismo, mediante el estatal Proyecto de Alianzas Rurales (PAR) se prepara un financiamiento de Bs 10 millones, “para mejorar la calidad de la uva”, que beneficiará a 24 asociaciones productoras de cuatro municipios.

“El fomento al sector vitivinícola se constituye en una de nuestras prioridades en los siguientes meses”, porque “genera mucho más empleo que la cerveza y dinamiza la economía regional”, destacó el Vicepresidente.


Obispo

INGREDIENTES

Jugo de medio limón
Jugo de 1 de naranja
1 cdta de azúcar en polvo
Medio vaso de vino de Borgoña
Hielo

PREPARACIÓN

En una coctelera agitar bien los jugos con el azúcar. Añadir dos cubitos de hielo, rellenar con vino y revolver. Decorar con frutas y servir.

ZAPATERO CABERNET

INGREDIENTES

4 onzas de vino Cabernet Sauvignon
1 cucharadita de jugo de limón fresco
1 cdta de azúcar
2 onzas de soda

PREPARACIÓN

Disolver el azúcar, el jugo de limón y la soda en un vaso grande. Añadir hielo picado y verter el vino Cabernet Sauvignon.

Revolver suavemente. Adornar con una rodaja de naranja y servir.

Vodka, de un trago y helado

El presidente ruso, Vladimir Putin, anunció recientemente el descenso del precio mínimo de la bebida nacional. Este licor, ligado desde la época de Pedro I el Grande a la historia del país, ha vivido épocas de prohibición y limitaciones en su consumo.
La afición al vodka ha sido históricamente uno de los rasgos del carácter nacional ruso. Su reputada literatura contiene innumerables ejemplos de ello. Una reunión familiar o de amigos es impensable sin vodka, cuyos efectos ayudan a soltar la lengua y a confraternizar mejor.
A diferencia del vino, la bebida rusa no se puede saborear. Hay que tomarla de golpe y helada, que es como entra mejor. Se toma comiendo ahumados, ensaladilla rusa, arenques o embutido, aunque sirve para acompañar cualquier plato. El trago de vodka se da sólo cuando algún comensal propone un brindis.
A la décima copa nadie diría que de los participantes en el banquete cada uno lleva en su estómago más de medio litro del preciado aguardiente. Todos se comportan con normalidad. Han intercalado la bebida con los pinchos que ofrece la mesa y eso les hace soportar bien la ingesta.
Pero los efectos llegan algo más tarde y lo hacen de golpe. Unos segundos atrás todo se veía nítidamente y la conversación fluía sin dificultad. De repente y sin previo aviso, las imágenes aparecen borrosas y cuesta articular palabra. Si se continúa bebiendo en exceso, lo normal es despertarse en la cama o en el suelo sin recordar nada de lo que ha sucedido.
La propensión de los rusos al alcohol de alta graduación se debe, no al frío como suele argumentarse, sino al zar Pedro I el Grande. El soberano ruso castigaba la impuntualidad obligando a sus súbditos a beber 10 litros de vodka sin parar. Los que sobrevivían solían convertirse en alcohólicos, si es que antes no lo eran.
A Pedro I se le debe también el gesto que hacen los rusos cuando invitan a tomar unas copas o quieren indicar que alguien está ebrio. Consiste en golpear dos o tres veces el cuello con la uña del dedo índice.
Un campesino de apellido Telushkin fue el único que se atrevió a encaramarse a lo alto de la aguja de la torre de la Catedral de San Pedro y San Pablo, en San Petersburgo, para enderezar la figura metálica del ángel que corona la cúspide. El viento lo había torcido. Como premio, el zar le concedió el privilegio de beber vodka gratis toda la vida.
A Telushkin le fue tatuado el escudo real en el cuello y lo único que tenía que hacer para embriagarse era mostrarlo en la taberna más próxima. Todos los establecimientos del país estaban obligados a servirle al campesino todo el vodka que pidiese sin cobrarle nada.
El presidente ruso, Vladímir Putin, acaba de ordenar una bajada del precio de esta bebida alcohólica en un aparente intento de aplacar las iras de la población por el significativo deterioro que está sufriendo la economía del país.
Pero, paradójicamente, no todos se han alegrado. La Liga Antialcohólica de Rusia (RKKA) se ha quejado y exige poco menos que volver a los tiempos de la ley seca