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viernes, 21 de julio de 2017

Interceptan camión con licores adulterados

En un operativo de rutina realizado la noche del miércoles, personal de la Intendencia Municipal y efectivos del Comando Regional de la ciudad de El Alto interceptaron un camión que repartía bebidas alcohólicas y refrescos de dudosa procedencia.

Aproximadamente a las 22:00 horas, cerca de 30 uniformados, entre ediles y policiales, interceptaron el vehículo que transportaba aproximadamente 300 paquetes de bebidas alcohólicas y refrescos que estaban siendo repartidos a los locales que funcionan por inmediaciones de la calle Franco Valle de la zona 12 de Octubre.

"Se ha detenido un camión que repartía bebidas alcohólicas de dudosa procedencia. Los primeros indicios dieron cuenta que éstas eran re-embazadas, en tal sentido se ha procedido al decomiso y al traslado de los productos a dependencias de la Intendencia, para iniciar la respectiva investigación", aclaró el titular de la dependencia edil, Israel Marca.

El Intendente agregó que en los próximos días, los propietarios de las bebidas alcohólicas y los refrescos, deben mostrar la documentación pertinente que avale la legalidad de los productos decomisados.

"Los productos son de la marca 'Imperial', son desconocidos. Se ha evidenciado que son los comúnmente conocidos 'combos', ya que tienen un mezclador y estaban siendo comercializados", acotó Marca. (AMI)

viernes, 14 de julio de 2017

Video Claves para aprender a catar un vino en 4 etapas


El sommelier Romano Paz, propietario de la vinoteca Celleri explicó a EL DEBER cómo aprender a catar un buen vino en cuatro etapas que involucran varios sentidos. Mira cuáles son:

1. Visual. Hay que buscar que no tenga defectos, que no tenga residuos ni burbujas. Un vino ‘joven’ tiene colores fuertes mientras que uno añejo, color morado o ladrillo.

2. Olfativo. Hay que buscar tres sensaciones: las notas primarias (que tienen que ver con el tipo de uva), las secundarias (relacionadas a la fermentación) y, en el caso de algunos vinos, las notas terciarias (que el vino haya pasado por barricas de roble y deje, por ejemplo, notas de chocolate o pimienta).

3. Gusto. Hay que evaluar la sensanción táctil del vino, moviéndolo ligeramente por la lengua. Por ejemplo, hay vinos sedosos o ásperos.

4. Degustación. Se evalúa cuánto tiempo dura el sabor en la boca. Los vinos complejos tienen sensaciones más fuertes mientras que los jóvenes, que se consideran ligeros, se pierden más rápido.

jueves, 13 de julio de 2017

Crecen los amantes del vino y el interés por su cultura


El vino es considerado el ‘néctar' de los dioses debido a que su producción y consumo es casi tan antiguo como la humanidad, y en Santa Cruz es parte de una cultura que va creciendo de a poco. Julio es un mes que las bodegas y emprendimientos privados están intentando posicionar como el mes dedicado al vino.
No solo la realización del Festival de Vinos y Quesos (del 13 al 15 de julio), sino también campañas con premios en supermercados y otros centros de abastecimiento, propician que esta bebida se visualice mejor por estas fechas. ¿Los cruceños son amantes del vino? ¿Tiene este los beneficios para la salud que suelen proclamarse en las redes sociales?

Las cifras
En Bolivia su producción se remonta a la época colonial. En Tarija el cultivo de la vid llegó en 1584, y desde entonces se constituyó en el mayor productor de uva del país. De cerca de 3.000 hectáreas de viñedos cultivados, el 80% se encuentra en los valles chapacos. Según datos publicados en 2013 por el Ministerio de Desarrollo Productivo, la producción nacional asciende a 5 millones de litros por año, con un crecimiento anual del 7% que representa un incremento significativo pero bajo con relación a otros países, según los expertos.

Para Franz Molina, enólogo y presidente de la Asociación Nacional de Industriales Vitivinícolas (ANIV), el consumidor boliviano se encuentra en “proceso de madurez" para adquirir una cultura del vino. Lamentó la competencia desleal del alcohol barato sin destilar, y de vinos importados.
Precisó que el consumo per cápita de Bolivia es de 1,3 litros de vino y de 1,7 litros de singani al año. Lejos de Argentina con un consumo per cápita de vino de 35 litros, Uruguay 27 litros y Chile 16 litros.

Incrementa su consumo
Para Luis Fernando Terrazas, organizador del 17.º Festival de Vinos y Quesos, el incremento en su consumo está relacionado con el intensivo marketing y la inversión constante de las bodegas bolivianas para mejorar su calidad.
El festival es un reflejo del constante crecimiento del número de ‘amantes’ de los vinos. Habiendo comenzado con 3.000 visitantes, este año esperan recibir más de 13.000.

Según Maxime Richards, socio de La Vinotek, particularmente en julio es el mes donde hay mayor interés por aprender acerca del arte de degustar un buen vino. Por esto, en 2016 se realizó el Bolivino, con un concurso de degustación de vinos bolivianos. Este año se hizo la segunda versión en mayo.

Interés en la cultura

Para el propietario de Cellarium, Romano Paz, la calidad de las bodegas nacionales, el turismo, y la curiosidad del consumidor hicieron que el vino gane más espacio en Santa Cruz.

Según Paz, el interés por la cultura del vino es una realidad que vive cada fin de semana. “Los vinos bolivianos ganaron premios internacionales. Campos de Solana obtuvo uno en Inglaterra. Aranjuez ganó un premio en Uruguay”, dijo.

Consumo por región
Según datos de Vinos Bolivia, institución que aglutina a las bodegas de vino más importantes de la industria vitivinícola, Tarija es la región más consumidora per cápita de vino. Allí se consume 4,6 litros por persona al año, mientras que en Santa Cruz 1,3 litros.

Si bien los vinos nacionales han ganado premios internacionales, el mayor desafío es que el consumidor boliviano confíe en la producción local.
Según Gustavo Áñez, socio de Uvairenda, la bodega de vinos artesanal de Samaipata, su calidad los hizo llegar a restaurantes exclusivos en Chile, pese a su tradición vitivinícola, sin embargo, aún les cuesta conquistar al consumidor local.

miércoles, 12 de julio de 2017

Vino a 40 metros bajo el mar



Zambullirse en el Mediterráneo, abrir un cofre y escoger su vino. Eso propone la bodega francesa Bandol, que lanzó la idea de conservar 120 botellas durante un año a 40 metros bajo el mar, frente la Costa Azul, para “sublimar los aromas” del caldo.

Todo comenzó con el hallazgo de “ánforas de cientos de años o incluso milenios de antigüedad, y más recientemente (...), de botellas de champán o vino que se habían hundido decenas de años atrás”, sobre todo en el mar del Norte, explica Jérôme Vincent, director de la escuela francesa de buzos en Saint-Mandrier, sureste de Francia.

En esos barcos ocultos en el fondo del mar, no había monedas que recuperar sino botellas, de las cuales algunas llevaban allí desde la Segunda Guerra Mundial. Y todas tenían algo en común, cuenta Vincent: “la gente que las cataba afirmaba que tenían muy buen sabor”.

Los buzos y la bodega de vinos de Bandol decidieron en 2016 “encontrar un terreno adaptado para enterrar botellas y dejarlas envejecer durante un año”. Su búsqueda de un lugar idóneo los llevó hasta una zona protegida de la Armada francesa, un campo de entrenamiento de buceadores contra minas. Los profesionales del sector vinícola que participan en ese proyecto opinan que el hecho de dejar las botellas bajo el agua permite “sublimar los aromas y hacer aflorar aromas secundarios”, según Vincent.

Por eso decidieron meter 120 botellas de vino en el fondo del mar y dejar otras 120 en una bodega para poder compararlas dentro de un año. “Bajo el agua, como no hay oxígeno, el vino se mantiene en un estado de larga conservación”, explica Guillaume Tari, uno de los viticultores que participan en la experiencia y presidente de la denominación de origen Bandol.

Experimento. Tinto, blanco y rosado... Todos los vinos pueden sumergirse. “Hace 20 años probamos, frente a la costa de Noirmoutier (una isla del Atlántico), con botellas de vino blanco, Sancerre y Pouilly, instaladas en parques de ostras” durante meses, dice Philippe Faur-Brac, mejor sumiller del mundo en 1992. “Fue un privilegio”, afirma al recordar unas “botellas excepcionales en su complejidad y conservación”. El hecho de sumergir el vino en aguas profundas “preserva la acidez porque debajo del agua no hay mucha luz, no hay nada de aire, es bastante fresco y la temperatura es constante”, explica. Para Tari, “lo mejor de lo mejor es sumergir el vino tinto por su efecto extremadamente positivo a largo plazo”.

Pero a la hora de la cata, Gisèle Marguin, maestra sumiller, no llega a la misma conclusión. Aunque nota “una bella materia en boca, una bella estructura, notas de frutos negros muy, muy maduros (...), incluso con sabor a chocolate”, lamenta que los “aromas secundarios todavía no son (bastante) fuertes hoy en día”. Según la experta, el vino se beneficiaría de una sumersión aún más larga.

Por el momento, las botellas submarinas de Bandol no están a la venta. Y aunque se llevan a cabo experimentos parecidos en varias regiones de Francia, en Bretaña y en el suroeste, en particular, sus resultados aún no se han publicado.

Costos. Y el “sobrecoste para el viticultor, debido a las manipulaciones, al riesgo para la conservación de las botellas y el costo de la mano de obra” hace que esos vinos sean escasos y caros, opina Faur-Brac. “Muchos viticultores hablan de ello, algunos productores de licores también quieren hacer pruebas con coñac o ron”, adelanta el sumiller. Pero muy pocos lo han intentado y, por ahora, “la probabilidad de comprar ese vino es casi inexistente”.

Acerca de los vinos de Bandol

Ubicación

Entre las ciudades costeras de Marsella y Toulon está el puerto de Bandol, desde el que se expedían los vinos de la región, y que terminó por cederles el nombre a éstos, ya que en el propio Bandol no hay viñedo.

Fama

Según el sitio, elmundovino.es, se trata de un sitio en el corazón de Provenza, que para los turistas es un mar de vino rosado, que tan bien acompaña la cocina provenzal.

martes, 11 de julio de 2017

Campos de Solana gana medalla de oro en concurso internacional


La bodega Campos de Solana suma un nuevo galardón. El vino Esther Ortiz, en homenaje a la esposa del propietario, Luis Granier; recibió medalla de oro en el Concurso Internacional de vinos de Bruselas, uno de los más prestigiosos del mundo.

Se trata de un vino de cepa petit verdot de 24 meses de guarda en barricas de roble francés, que lo convierten en un vino de alta gama.

“Estamos muy felices por el premio obtenido, el Concurso Internacional de Bruselas es uno de los más importantes en el mundo del vino, además es de los más rigurosos en cuanto al control de calidad”, destacó Luis Pablo Granier, gerente de la marca, en un comunicado.
Esther Ortiz, el vino galardonado de Campos de Solana

El nuevo vino, que estará en el mercado a partir de este mes, forma parte de la colección Premium de la marca.

Uno de los concursos más importantes

El vino tarijeño fue reconocido en una competencia en la que participaron más de 9 mil vinos de 50 países, que fueron evaluados por 320 catadores, de 50 nacionalidades.



Para legitimar los resultados del Concurso Mundial de Bruselas después de la premiación, una selección de muestras es analizada por un laboratorio certificado y catado por un equipo de enólogos, para comparar estas muestras con vinos disponibles en el mercado. Este factor lo convierte en una de las calificadoras con mayor credibilidad.

El evento se realizó entre el 5 y el 7 de mayo en Valladolid (España).


miércoles, 5 de julio de 2017

Pisco Cuatro Gallos capitaliza a La República



La joven empresa boliviana Master Blends, productora del gin La República, anunció que fue capitalizada por la ya establecida compañía peruana de pisco Cuatro Gallos para incrementar su producción y su presencia en el mercado internacional.

La operación, iniciada en enero, permitió a la firma nacional equipar una nueva planta y tramitar los permisos necesarios del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria (Senasag), informó a La Razón Daniel Lonsdale, gerente general de Master Blends.

El emprendimiento, que inició sus actividades como un negocio artesanal a fines de 2012, produce hoy un gin andino y otro amazónico de gran calidad que hasta el momento se abrieron espacio en Chile, Perú y México.

Avances. El primero está elaborado con asaí, pulpas de tumbo y chirimoya, bayas de molle, hojas de khoa y huacataya, hojas y tallos de quirquiña, pulpa y semillas de locoto, y frutos de ulupica; mientras que el segundo se fabrica con asaí, copoazú, sacha culantro, canelón, cacao, chuchuwasi, ají gusano y palosanto.

“La planta nueva nos deja producir a un costo menor”, destacó Lonsdale, quien precisó que la producción aumentará de 3.600 botellas en 2016 a 24.000 unidades este año, lo que también le permitirá llegar a otros mercados, como Costa Rica, España y Suecia.

La bodega peruana a su vez llega desde 2010 a Argentina, Colombia, Chile, Ecuador, Guatemala, El Salvador, República Dominicana, México, Estados Unidos, Canadá, Australia, España, Suecia.

“Vamos a tener una capitalización a escala, comprar insumos en mayores cantidades y tener más contactos. En Chile y México teníamos distribuidores chicos, pero ahora Cuatro Gallos nos contacta con sus grandes distribuidores en Chile y Perú”, dijo el ejecutivo de Master Blends, que se hizo conocer en el mercado local con su aguardiente de locoto Supay.

“Tenemos la meta de lanzar hasta fin de año una versión especial, prémium, de La República y un destilado de coca”, adelantó.

domingo, 2 de julio de 2017

Maracuyá singani

Hervir el maracuyá con el agua, la canela y el clavo de olor. Luego, en una taza, incorporar la miel y el singani. Servir.

Receta

8 oz de agua
2 oz de singani
2 oz de maracuyá
2 cucharillas de miel
1 rama de canela
2 unidades de clavo de olor
1 rodaja de limón

fuente: Luis Carlos Fernández (mixólogo)

sábado, 1 de julio de 2017

Café singani

Levantar la leche con el azúcar y la vainilla. En una taza servir el singani, el café instantáneo (de cebada) y la miel. Incorporar a la leche, los frutos secos y servir.

Receta

3 oz de agua
1 oz de singani
2 cucharillas de miel
2 oz de leche evaporada
4 cucharillas de azúcar
3 gotas de vainilla